GOAT LEAF + QUAOAR + MOTHERSLOTH, Madrid 07 de Marzo de 2015 (Maravillas Club)

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Se cumple por estas fechas el primer aniversario de la promotora madrileña Desert Sons, cuyo nombre claramente indica los derroteros por los que se mueven sus propuestas y en base a ello decidieron organizar un concierto para celebrar tamaño evento y de paso regalarnos los oídos a los seguidores de estos sonidos. Desde luego es una apuesta arriesgada en los tiempos que corren y tiene dentro mucho valor y sobre todo mucha pasión por la música el proponer conciertos de un estilo que pese a lo que pudiera parecer, tiene muchos más seguidores virtuales que reales, al menos por las asistencias que suelen producirse en las citas que nos proponen. Desde aquí agradecer lo primero a estos incondicionales su actitud, sus ganas y el tiempo y el dinero invertido en tratar de sacar adelante historias tan complicadas como las que nos atañen. Que solamente sea el primero de muchos más cumpleaños y seamos cada vez más los que estemos presentes para disfrutarlos.

Un trío más que interesante configuraba el cartel de la ocasión. A los ya de por sí llamativos Goat Leaf, que se encuentran de gira por la península en estos días, se sumaban los vascos Quaoar y los locales Mothersloth. Dos bandas que de por sí ya justificarían un buen concierto por sí solas. Un irrisorio precio de 12 euros por los tres grupos me hacía presagiar una asistencia importante, sumado al hecho de ser sábado, aunque mis perspectivas empezaron a decaer cuando vi que el evento iba a transcurrir en la sala Maravillas, que no destaca precisamente por su enorme aforo. Al final se maquilló un poco el tema de la asistencia pero vamos a dejar este asunto para el final y a centrarnos en lo puramente musical, que no deja de ser la razón fundamental de nuestra presencia allí.

Un susto bastante importante me llevé cuando el cuarteto madrileño Mothersloth se disponía encima del escenario y con todos los bártulos dispuestos a comenzar su descarga. Creo que conté 8 personas en la sala y eso incluía a las camareras del local. Con una mezcla de pena y de vergüenza ajena comenzó una actuación que afortunadamente a partir del final de la primera canción contaba con una asistencia al menos decorosa. Parece que todo el personal estaba fuera de la sala dedicándose a sus cosas y entraron tarde cuando alguien debió avisarles de que aquello había comenzado. No amedrentó en absoluto la situación a la banda, que por desgracia me temo debe estar ya acostumbrada a tocar ante semejantes audiencias. Y no será desde luego porque sea eso lo que se merezcan. La misma historia de siempre, abogamos por lo foráneo y nos olvidamos de que aquí hay mucha gente currando de lo lindo, como más tarde ocurriría también con Quaoar. (Ver vídeo)

Ya hace unos meses, en la primera edición de la denominada Night Of The Beast tuve el placer de saldar una cuenta pendiente que tenía con ellos en vivo y si entonces me gustaron sobremanera, no dejaron de confirmarme las mismas sensaciones el pasado sábado. En los cuarenta minutos de los que dispusieron nos fueron elevando en un concierto que fue de menos a más con su mezcla personal de estilos que van desde el progresivo, el stoner, el heavy hasta desembocar en una amalgama de sonidos que simplemente conforman una propuesta redonda para los oídos. Repasaron temas de sus dos discos, tales como “Pile of fortune”, “Death flower” o su homónima canción “Mothersloth”. Curiosa, currada y estupenda versión la que se marcaron además del “Easy livin’” de los veteranos Uriah Heep, grupo al que probablemente pocos de los presentes habremos escuchado pero que da buena muestra de la amplitud de estilos que abarcan estos músicos. Riffs pesados que brotan de las guitarras de Daniel y Álvaro, una voz que ni pintada para esos temas, un bajo de seis cuerdas que te atrapa con solo verlo y un batería sólido, contundente y genial. A éste respecto y si me permitís el inciso, un grupo cuyo batería toca con una camiseta de Trouble ya tiene mucho ganado. (Ver vídeo)

Tras una breve pausa para el cambio de escenario, ya que los horarios iban muy ajustados, fueron los bilbaínos Quaoar los encargados de seguir con las hostilidades. Ya había tenido el placer de disfrutarles al menos en dos ocasiones que recuerde, una de las cuales fue abriendo uno de los días del festival Azkena en el escenario grande y poniéndoselo muy complicado a todos aquellos que venían detrás. Si hablaba antes deMothersloth como un grupo con proyección internacional, lo de Quaoar es ya directamente incomprensible. ¿Qué demonios pinta esta banda tocando delante de cuatro gatos?. Si ya en 2012 alcanzaron cotas más que destacables con su “The river & the soul”, uno escucha su recién salido del horno “Dreamers. Dreaming” y no puede más que darse de cabezazos contra el muro de la sordera que nos rodea. De nuevo con una mezcla de estilos que pueden partir en buena parte del grunge de los años noventa, especialmente por la similitud de su vocalista con alguno de los líderes más conocidos de aquel movimiento, pero que abarca muchos otros campos entre los que destaca la psicodelia que les lleva a alargar algunos temas con desarrollos instrumentales que lejos de hacerse largos te dejan con la miel en los labios. (Ver vídeo)

¿Alguien se ha parado a escuchar esa última entrega?. No salgo de mi asombro cuando vuelvo a comprobar que en vivo la banda clava hasta la saciedad su buen hacer en el estudio, presentando los temas más recientes así como algunos de los más destacados de su anterior propuesta. Maravillosos músicos y una voz espectacular como ella sola. La única pega que les impidió completar el círculo fueron los problemas que tuvo uno de los guitarras con un ampli y que provocó un parón en su show que nos impidió seguramente disfrutar de al menos un par de temas más. Salieron con creces del marrón y se vinieron todavía más arriba tras el incidente hasta culminar un concierto más demostrando su calidad artística. Supongo que el mundillo musical es intrincado, su situación actual no es precisamente la más boyante y muchas veces hay que hacer cosas que uno no quiere para salir del hoyo en el que otros te intentan meter. Haced lo que haga falta gente, el mundo se merece saber de vuestra existencia. Mientras nosotros trataremos de seguir pregonando todo lo que podamos, aunque sea en el desierto. Caso aparte es lo que está sucediendo en la escena vasca en los últimos años, de la que no paran de salir grupos increíbles de distintos y variados estilos. No puedo decir que no sepa lo que les dan de comer, porque lo sé, es mucho y muy bueno, pero de verdad que es digno de análisis la cantidad de bandas que están explotando. (Ver vídeo)

Como postre final para rematar una jornada que estaba transcurriendo tan bien como se preveía contábamos con la presencia de los británicos Goat Leaf. Los británicos se marcaron un concierto corto, aunque eso ya era algo previsto según se habían anunciado los horarios previamente, como intenso. Aunque parece una banda capitaneada por el vocalista Jonny Town, por sus peculiares modulaciones vocales y sus catatónicas interpretaciones, para mí lo más espectacular de la banda es esa batería simple pero rocosa, esa guitarra que escupe ritmos borrosos, fuzzies, extraídos de las catacumbas de los años setenta y especialmente ese bajista, Dave Main, que a lomos de su Rickenbacker dirige la orquesta con un sonido tan profundo, tan logrado y tan grande como su tamaño hasta convertirse en mi humilde opinión en el auténtico protagonista de la noche y base en torno a la que se desarrolla la propuesta musical de la banda. (Ver vídeo)

Un concierto en el que repasan temas de sus dos álbumes, aunque uno siempre tiene la sensación de que estuvieran improvisando encima del escenario y esa es una característica muy difícil de lograr. Sin apenas parones entre tema y tema van calentando el ambiente hasta concluir con un “White of the eye” que nos deja con infinitas ganas de más. Si lo tuyo es la psicodelia setentera lo tuyo es Goat Leaf, no busques más. Sí tengo sin embargo que ponerle un pero a su actuación. La afición a “calentarse” de su vocalista no resulta desconocida para los seguidores de la banda y uno a veces llega a pensar que ahí radica precisamente el secreto de sus actuaciones, de sus gestos y de su voz (no será ni el primero ni el último de decenas de ejemplos que se pueden poner al respecto), pero creo que el sábado estaba más pasado de lo normal y no acabó de destacar todo lo que podría haberlo hecho. Si bien en otras ocasiones el elemento alcohólico o el que use para ponerse en situación le ha ayudado a completar actuaciones redondas, esta vez le lastró haciendo que su voz fuera bastante monótona durante toda la actuación, sin usar en demasía esas distintas modulaciones y tonos que es capaz de desarrollar. No es que fuera un desastre, para nada, pero creo que esta vez se pasó un par de calles al menos con alguna que otra sustancia. (Ver vídeo)

En definitiva una muy buena noche, con una colección de bandas dignas de la ocasión y un auténtico placer seguir destrozando nuestros oídos con semejantes sonidos. Ahora voy y suelto una pequeña reflexión personal que espero no aburra demasiado. Llevo unos meses un tanto alejado del mundo de los conciertos que tanta vida me dan por razones que no vienen ahora al caso pero me da pena constatar que la cuesta abajo sin frenos continúa. Creo que ya lo he comentado antes, pero si en una ciudad y si queremos ampliar, provincia, en la que viven más de seis millones de personas, hay un concierto que cae en sábado, con un precio de 12 euros y tres bandas tan apetecibles, ¿cómo es posible que no fuéramos mucho más de 70 personas?. No me lo puedo creer. Y eso que lees foros y los amantes de estos sonidos parecen florecer como las rosas en primavera, pero cuando llega la hora de la verdad….Muchostoneriano de boquilla y de teclado hay por ahí, me da la impresión. A veces esto parece más una moda que otra cosa. Y esto ampliado a cualquier otro estilo, que oigo y leo quejarse, además de que lo vivo también con mis propios ojos, a los del blues, a los del heavy puro y duro, a los del AOR, a los del rock ‘n’ roll más o menos garajero, etcétera, etcétera, etcétera y todos dicen lo mismo. Una vez que internet hizo volcar por completo los cimientos de la industria musical no queda otra que acudir a los conciertos para mantener vivo el asunto. Por eso cada vez admiro más a aquellos que se dejan dinero, sudores y lágrimas a cambio de obtener tan pobres resultados. Os merecéis el sol. (Ver vídeo)

Jorge Delgado

Foto by Jaume Bellini (Concierto de Barcelona en Rocksound)